11.16.2011

Martes.

Busqué temas para escribir.
Me regalaron besos y mazapanes.
Me faltó (mucho) café.

11.15.2011

Lunes.

La ciudad mojada.
Un cajero automático intentó asaltarme.
Vi a la señora que vende chiltepineros.
Gente con los ojos vendados olía cosas en el mercado.
Disfruté un triunfo ajeno.
Pedaleé hacia el atardecer.

11.12.2011

La vida sigue.


Lunes
Compré un libro.
Comí un hot-dog de la Uni, después de dos años.
Me di cuenta de que no sé que es un cheesecake.
Estrené una libreta.
Hice mi primera página en Google+.
No me rasuré.

Martes
Fui al mercado por un café.
Leí más de lo que acostumbro (más de una hora).
Tomé una siesta larguísima.
Se me ocurrió el nombre de un capítulo de mis memorias.
Descubrí una salsa buenísima en una tiendita.

Miércoles
No me rasuré.
Tuve un dolor de espalda todo el día.
Tartamudeé un chingo en mi participación en la radio.
Unos pájaros me dijeron que les tomara video.
Le hice una breve entrevista al chelista y escritor Carlos Prieto.
Encontré a unos tíos comiendo garnachas.
Vi al gato en otra calle; hizo como que no me conocía.

Jueves
Me cayó jabón en el ojo.
Uno de mis bóxers voló al bóiler y se incendió.
El gato trató de convencerme de no ir a trabajar.
Eché café en una lata de jugo de piña e inventé un nuevo sabor.
Entrevisté a José Gordon.
Bebí café como si no hubiera mañana.
Unas caguamas con los compas.

Viernes
Tuve un riña con deidades africanas..
Escapé de la oficina para ir a desayunar caguamanta.
Luché contra un dolor muscular.
Hice chistes sobre la muerte de un vividor.
Pagué una deuda.
Viajé en camión urbano.
Un travesti de dos metros me invitó a su casa.
Me enteré de que privatizaron animales en el zoológico.
Besé a una morra en una esquina semioscura.
Comí un taco de ojo.

Sábado
Cuando desperté era un cacto.
Escribí mentiras políticas.
Comencé a leer un libro robado.
El gato me presumió sus cicatrices.
Escuché pasar a los pericos.
Hice chistes contra el mal servicio ante los comensales.
Recordé que el box es una farsa.


Domingo
Mi teléfono se escondió toda la mañana junto a la ventana.
El gato me hizo piojito.
Me saludaron tres pericos.
Encontré medio cadáver de ratón.
Micheladas espectacularmente deliciosas.

9.26.2011

Apuntes del pasado.


El final que nunca llega.
Una historia sin principio que difícilmente tendrá un final.
Transcurre pero carece de nudos dramáticos, objetivo o anécdotas de los personajes.
Tal vez, ni siquiera es una historia. Nadie la cuenta.
No hay quien la lea o escuche.
No tiene coherencia.
Es de esos relatos menos emocionantes que un documento fiscal.
Un cuento mal escrito.
Una novela barata sin autor.
Tiene menos sentido que este texto.
Es menos intensa que una papa sin sal.
No tiene pirotecnia. Nunca la tendrá.
Es la historia que sólo espera un final que no llega.
Y cuando llegue, apenas habrá argumento para escribir el primer párrafo.
Resumida en una hoja, pocas palabras.
Inicia con el final y termina con el fin.

Diciembre veintiocho, dos mil tres.

8.05.2011

Todo.

Entonces, me di cuenta de que la única manera de acabar con el bloqueo era escribir todo.

7.14.2011

No tiene nada de malo que alguien nos dé hueva.

*Posteado originalmente en mi stream de G+.


Estamos contentos, tenemos juguete nuevo: Google Plus. Le andamos moviendo y agregando personas a nuestros círculos. Lo que más se comenta es el desprecio hacia Facebook y otodo mundo dice que vale madre.

Entonces es momento de preguntarnos ¿qué aprendimos? ¿cómo le hacemos para no revivir eso que despreciamos? ¿qué pasó?

Cuando inició Facebook, el deporte mundial era coleccionar el mayor número de contactos, amigos, desconocidos, marcas, perros, robots... luego llegaron las secretarias, las tías y las madres de familia. Y a todos los agregamos como amigos. Ahora no queremos decir nada por allá.

Luego el Twitter y esa obsesión de muchos “te sigo porque me sigues” y viceversa. Y también, se le agregó mucho ruido a la comunicación.

Ahora esta madre, Google Plus.

No sé ustedes, pero yo aprendí de las anteriores experiencias y no las quiero repetir.

Creo que el mundo (en la internet) sería más feliz si aprendiéramos a decir y ACEPTAR que hay gente que nos cae mal, que hay personas que nos dan hueva, que no queremos que cierta raza se entere de lo que hacemos, decimos u opinamos. Y que hay otras personas que sienten lo mismo por nosotros.

Y que nadie se agüite. Eso es lo bonito.

Aún así, si no tengo a alguien en cualquier red social, o similar, no significa que no disfrute platicar con él o ella en una fiesta o hasta tomarnos un café.

Por lo pronto, yo le hago como la aplico en la vida real: ignoro a la gente que me da hueva (o la agregó en un círculo llamado Racita X). Y soy feliz.

7.13.2011

La solución a la crisis política

El otro día pensaba en cómo cambiar el defectuoso, podrido e ineficiente sistema político mexicano por uno menos ofensivo contra la ciudadanía.

Los políticos de profesión que actualmente ejercen, llevan veinte años hablando de reformas al sistema electoral y de partidos y no ha pasado nada. 
Seguimos sin referéndum, sin un sistema de rendición de cuentas y con las calles llenas de pendones basura cada tres años.


A los políticos no se les ve el mínimo interés de cambiar las cosas para bien, lo que es comprensible: para ellos no tiene sentido cambiar la forma de vida que les otorga impunidad y millones de dólares.


Sí creo que hay una solución y puede realizarse siguiendo estos pasos.

  1. Esperar a que sea 1 de diciembre de 2012. Ese día hay cambio de presidente.
  2. Reunir en las instalaciones del Congreso a todos los políticos en funciones y a los recién electos: diputados y senadores.
  3. Incluir a los funcionarios federales de primer y segundo nivel, líderes sindicales, gobernadores, diputados locales y presidentes municipales. También a sus secretarios particulares.
  4. Invitar a los periodistas y comunicadores más famosos de los medios.
  5. Sacar del inmueble a las edecanes y personal de limpieza.
  6. Esperar a que el presidente diga la frase "Honorable Congreso de la Unión..."
  7. Detonar una pinche bomba.
  8. Construir un nuevo sistema político.