8.15.2013

El aprendizaje de antes

Hace un tiempo aprendí que cuando mueves un piano este se puede desafinar. No me lo dijeron, no lo vi en una película o programa de televisión, tampoco lo leí en internet. Lo aprendí empíricamente una vez que moví empujando un piano y se desafinó.

Cada vez son menos los conocimientos que aprendemos en contacto directo con los fenómenos que nos llevan a observar, razonar y obtener conclusiones. Es un proceso cognitivo que dejamos dejamos a un lado a medida que crecemos.

Incluso estamos abandonando la memoria. Cuando no recordamos algo, en lugar de hacer un esfuerzo mental por ir hilando ideas hasta llegar al dato que queremos recordar, tomamos el teléfono o la computadora para buscarlo en Google.

Es importante aprender con los hechos y no sólo ser un recipiente que se llena con datos obtenidos por los demás.

Hoy trataré de aprender algo nuevo con el método experimental.

8.14.2013

Sándwiches de champiñones

Dos champiñones
Medio aguacate
Medio tomate
Chiles chipotles
Mayonesa
Pan blanco

Se cortan los champiñones en rebanadas delgadas y el aguacate en rodajas. Se cortan rebanadas no muy gruesas de tomate. Se colocan los panes en un plato.

Se unta mayonesa al gusto en los panes y se colocan todos los ingredientes de una manera en la que se vean bonitos.

Se agregan algunos chipotles y se cierran los panes para formar un emparedado, el cual está listo para disfrutarse.

Comer y sonreír.

*Rinde para dos sándwiches

8.12.2013

La vejez y el cerebro

Hace unos días en el hipódromo vi a muchos hombres viejos, pero hubo uno que llamó mi atención. Con más de 70 años, caminaba despacio, encorvado, con dificultad física para levantar la cabeza y la mirada.

Sus movimientos lentos me dejaron pensando sobre la vejez y me pregunté si la capacidad intelectual y claridad mental van al mismo ritmo de deterioro que la capacidad motora.

Me pregunto si a los setenta años (en caso de llegar) podré contar con la imaginación, memoria y habilidad para razonar que tengo a los 35 (si es buena o mala no se discute en este texto).

Tal vez, el ritmo cerebral decae y se mueve al ritmo de los pies cansados. O como comentó un amigo, tal vez el cerebro sigue o está más lúcido y trabaja a un ritmo que lo hace sentirse prisionero en un cuerpo torpe y aletargado.

El paso de los años o algún neurólogo me dirán las respuestas.

6.02.2013

Notas sobre el chile verde.

Cuando eres originario del noroeste del país y te mudas a la Ciudad de México hay algo que notas en poco tiempo: en el centro de la República no hay chile verde.

El chile verde, también conocido como chile Anaheim, Chile California o Chile Nuevo México (es originario de este último) se cultiva en cantidades masivas en los valles de Sinaloa y es ingrediente fundamental en la comida sonorense.

En Sonora y gran parte del noroeste, el chile verde se usa para hacer chiles rellenos y para darle sazón al exquisito caldo de queso. La técnica para preparar el chile verde es asarlo a fuego directo hasta que se ponga negro, meterlo a una bolsa de hule y dejarlo enfriar, luego quitarle la cáscara, desvenarlo y está listo para los caldos.

Su sabor es tan característico y en la Ciudad de México uno comienza a extrañarlo pero simplemente es casi inexistente.

Al preguntarle por chile anaheim a una experimentada vendedora del mercado de La Merced, sitio donde se encuentra tido tipo de fruta o verdura, asegura que algunas veces les han llegado algunos kilos revueltos con otros tipos de chiles o verduras provenientes de Sinaloa, pero que es muy raro verlos.

Algunas personas dicen que a veces venden en Superama, la tienda famosa por sus precios altos, y que ponen pocos y se acaban rápido.

Entre las personas de Sonora es común el tráfico de chile verde, cuando alguien visita dicho estado del noroeste, se le pide que regrese con chile verde y otros alimentos de esa región.

El chile verde o Anaheim es delicioso y muy cotizado. Si no lo conoces, pruébalo.

(Imagen: Flickr, Autor Orchidgalore. Creative Commons.)

5.29.2013

Nunca aprendí a agarrar bien los lápices.

Fui un niño de los que llaman inteligentes,  aunque yo siempre supe que más que inteligencia era buena memoria.

Cuando entré a jardín de niños ya sabía leer y la maestra quería enviarme directo a Primaria porque estorbaba en el aprendizaje de los demás. Mis padres se opusieron y prácticamente pasé todo el kinder haciéndole mandados a la profesora, ir a la tienda y llevarle recados a la directora (los que ahora sospecho decían "Entreténgalo un rato").

Aunque sólo fui un año al jardín de niños, el otro padecí una fuerte bronquitis asmática que me mantuvo lejos de la escuela.

Cuando entré a la Primaria llegó el momento de aprender a escribir, lo cual yo ya hacía a mi manera y de forma horrible. Por más esfuerzos de la maestra, jamás pude agarrar bien el lápiz. Hasta la fecha me parece incomprensible y cansada la técnica común para escribir a mano.

Sólo uso el dedo gordo y el dedo índice para sujetar una pluma o lápiz, lo cual tras un buen rato de dibujar o escribir mucho me genera un pequeño callo en la parte izquierda del índice derecho.

Mi caligrafía fue horrenda toda la Primaria, casi incomprensible. Hasta que un día, cuando tenía unos catorce años decidí que escribiría bonito. Practiqué todo un verano nuevas letras, eligiendo una por una cuál me apropiaría. Opté por las mayúsculas, con algunas excentricidades en la G y la Z y una S escrita de abajo hacia arriba.

Hasta la fecha utilizo ese abecedario caligráfico que trabajé hace dos décadas pero sigo agarrando "mal" los lápices.

5.28.2013

Sobre los personajes de la rutina.

Hay personas que comparten nuestras rutinas. Gente que no conocemos, no sabemos su nombre ni su ocupación, pero que son parte de nuestra vida por unos instantes, durante muchas ocasiones.

Esos personajes cuyos destinos se cruzan con el nuestro (hablando literal y no metafóricamente). Los vemos camino a la oficina, en el transporte público, en el café, en la fonda.

Ellos también nos reconocen, saben que existimos, pero jamás cruzaremos palabras, tal vez alguna vez una sonrisa si los encontramos fuera de nuestras rutinas compartidas.

Hay tres mujeres que veo seguido.

La morra de la lluvia. Es bonita, de ojos grandes, piel blanca y cabello entre castaño y rubio. La he visto tomar rutas contrarias a las mías. Una vez llevaba una pequeña caja de pizza. Lo curioso es que sólo la veo durante días lluviosos, como si los retrasos y el caos que provoca Tláloc en la ciudad nos afectaran por igual.

La que me avisa si voy tarde. Alrededor de las ocho de la mañana llego a la estación Félix Cuevas en Insurgentes Sur. Si el metrobús pasa lleno no me subo (no vine al mundo a sufrir) y espero el siguiente. Sé que se está haciendo tarde cuando una mujer delgada, cabello lacio y oscuro, de ojos grandes y piel morena clara, se baja del metrobús que viaja al norte y camina cargada a su derecha, pasa junto a mí viéndome a los ojos, tal vez pensando que también se le hará tarde.

La hippie de la bici verde. Circula por Insurgentes rumbo a la UNAM. Es flaca, morena clara, tiene varios cascos los cuales combina de acuerdo a su atuendo, a veces usa lentes y trencitas. La parte trasera de su bicicleta tiene una caja de madera de los llamados huacales. Una vez viajaba con un perro en la canastilla de enfrente. Circula usando todo el carril con una autoridad y tranquilidad envidiable.

Tal vez haya más personas que se cruzan casi a diario en mi vida, pero sólo me fijo en las mujeres bonitas.

5.26.2013

Apuntes sobre Superman

Superman fue durante mucho tiempo el superhéroe más famoso del mundo. Fue el más popular durante la Edad de Oro de los comics (1930s-1950s) y las películas de los 80 protagonizadas por Christopher Reeves están en el imaginario colectivo de todos los mayores de treinta años de edad.

Tras la cuarta película, que es horrible, la popularidad de Superman fue en declive. Su lugar lo tomó Batman, desde Tim Burton hasta Christopher Nolan, el caballero oscuro se convirtió el favorito de las generaciones recientes.

A diferencia de Superman, Batman es un simple mortal (con muchísimo dinero) que lucha contra el crimen a partir de la venganza. El hombre de acero es todopoderoso, prácticamente invencible.

Además, Superman representa, y lucha por mantener, el American Way of Life. Sus colores son los de la bandera de Estados Unidos y sus enemigos son los enemigos de los gringos. Fue un estandarte estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Al terminar está última, Superman perdió validez, Estados Unidos ganó, ¿qué sentido tiene el todopoderoso?

Este servilismo de el último hijo de Kriptón fue manejado por primera vez por Frank Miller en su historia de cuatro tomos The Dark Knight Returns (1986), que por cierto se adaptó magistralmente a animación hace unos meses, en donde Superman es un vil gato a las órdenes del Presidente de EUA pero Batman lo pone en su lugar.

En 2006, después de engüerarla durante muchos años, salió Superman Returns, una película en la que Bryan Singer intentó fallidamente hacer un homenaje o continuación (nunca lo sabremos) a los filmes dirigidos por Richard Donner.

Trece años más tarde, impulsado por el éxito de la trilogía de Batman de Nolan y la serie Avengers de Marvel/Disney, ahora DC/Warner Bros se la juega con Zack Snyder como director en lo que aparenta ser un buen reboot.

¿Pero cuál es la justificación de la existencia de Superman ahora que no hay Guerra Fría y el "terrorismo post 9/11" ya no es lo que hace unos años?

En 2011 DC Comics hizo un reboot completo de sus publicaciones, comenzando nuevas historias para sus personajes. En el caso de Superman el reinicio estuvo a cargo de Grant Morrison (Action Comics #1-#18), en donde el hombre de acero en sus inicios como superhéroe no lucha contra algún sistema enemigo como el comunismo o los terroristas, sino que es el defensor de la clase trabajadora.

En Action Comics lo vemos salvando Metrópolis con pantalón de mezclilla y a un Clark Kent que abandona el Daily Planet por no estar de acuerdo con su manejo de la información que sigue una línea más corporativa que periodística. Además de sus conflictos personales a la hora de decidir qué hacer con su vida.

Es probable que algo de lo anterior sea retomado en The Man of Steel que se estrena en unas semanas. Además de ver qué ofrece el Superman para esta generación, resalta que si funciona y no es un fiasco será el primer capítulo para una serie de películas de Justice League.