TV on the Radio es mi banda favorita. Una de las razones por las que viví todo el año pasado en la Ciudad de México fue que creí que irían a tocar, pero no ocurrió.
Este viernes, tocan en el DF y estoy a dos mil kilómetros de distancia, en Hermosillo.
No tengo lana para volar, pero sí mucho tiempo libre y no me perdonaría faltar al concierto. Así que aplicaré la filosofía que ha forjado los más grandes logros y las mayores estupideces del ser humano y se puede resumir en "chingueasumadre".
Este martes por la mañana, saldré de Hermosillo, pero no en camión, no tendría chiste, me iré de hitchhiker, confiando en la voluntad de los conductores y descubriendo si actualmente se puede atravesar medio país como lo hacían nuestros ancestros hippies.
Es hora de viajar de mochilazo, pero en su definición más ruda, con ayuda del dedo gordo y algunos letreros. Mi presupuesto es limitado, pero la vagancia me ha enseñado que en las aventuras la comodidad no es importante.
Tengo cuatro días para llegar al centro cultural Estación Indianilla, en la legendaria Doctores, donde será el espectáculo.
Voy a tweetear el recorrido, en twitter.com/oswaldo_o y usaré el hashtag #aventonatvotr.
Si están en el camino entre Hermosillo y la Ciudad de México, no duden en invitarme un café o prestarme su baño, se ganarán mi cariño.
Suerte para todos.
5.16.2011
5.04.2011
El clima
Cuando decidí vivir en Hermosillo, donde estuve durante casi once años, me prometí no quejarme del clima. Siempre está la opción de largarse a otra parte.
4.27.2011
Nalguitas.
Fue en algún sábado de 2010, compartía depa con mi compa Iván en la legendaria colonia Escandón de la Ciudad de México cuando se nos ocurrió una idea de esas que cambian el mundo.
Al Iván le gusta que lo sodomicen duro los efebos de entre los 17 y 20 años, de preferencia skates y de barrios bravos del DF o el Estado de México. A mí me pasan las morras locas, con preferencia para las que escriben bonito, toman fotos o diseñan.
Un sábado cualquiera en el depa era de sobrevivir la cruda, despedir al jale respectivo, fumar y tomar unas Indio en lo que llegaba la noche para buscar desmadre qué hacer.
Era común que platicáramos en la sala, un espacio con sillones viejos pero bonitos, "vintage" le dicen los gays, adornado por unos ceniceros robados de algún bar. Hablábamos sobre cualquier pendejada, lenguaje, cultura, periodismo, anécdotas y nalguitas.
Sí, de nalguitas.
Iván me comentaba sobre algún morro de Neza o Iztapalapa y de cómo se estaba enamorando (o de cómo se lo estaba llevando el carajo) y yo hacía recuentos sobre alguna morra borracha que me gustaba o de cómo las desafanaba al primer berrinche.
- ¿Qué vas a hacer ahora?
- Voy a ir con una nalguita.
La conversación pudo haber ocurrido en cualquier dirección. Entonces, nos dimos cuenta que nalguita es la expresión más adecuada para la equidad de géneros.
Una nalguita es una morra, un bato, una señora, una vestida, un enano, una metalera, un banquero... Todos somos o tenemos una nalguita.
A partir de entonces, uso y promuevo el uso de la expresión nalguita, para referirme a las morras con las que salgo, e invito a que cualquiera le llame nalguita a su jale, independientemente del género o preferencia.
De ahora en adelante, cualquiera puede presumir con orgullo que va a ir a ver a su nalguita.
Al Iván le gusta que lo sodomicen duro los efebos de entre los 17 y 20 años, de preferencia skates y de barrios bravos del DF o el Estado de México. A mí me pasan las morras locas, con preferencia para las que escriben bonito, toman fotos o diseñan.
Un sábado cualquiera en el depa era de sobrevivir la cruda, despedir al jale respectivo, fumar y tomar unas Indio en lo que llegaba la noche para buscar desmadre qué hacer.
Era común que platicáramos en la sala, un espacio con sillones viejos pero bonitos, "vintage" le dicen los gays, adornado por unos ceniceros robados de algún bar. Hablábamos sobre cualquier pendejada, lenguaje, cultura, periodismo, anécdotas y nalguitas.
Sí, de nalguitas.
Iván me comentaba sobre algún morro de Neza o Iztapalapa y de cómo se estaba enamorando (o de cómo se lo estaba llevando el carajo) y yo hacía recuentos sobre alguna morra borracha que me gustaba o de cómo las desafanaba al primer berrinche.
- ¿Qué vas a hacer ahora?
- Voy a ir con una nalguita.
La conversación pudo haber ocurrido en cualquier dirección. Entonces, nos dimos cuenta que nalguita es la expresión más adecuada para la equidad de géneros.
Una nalguita es una morra, un bato, una señora, una vestida, un enano, una metalera, un banquero... Todos somos o tenemos una nalguita.
A partir de entonces, uso y promuevo el uso de la expresión nalguita, para referirme a las morras con las que salgo, e invito a que cualquiera le llame nalguita a su jale, independientemente del género o preferencia.
De ahora en adelante, cualquiera puede presumir con orgullo que va a ir a ver a su nalguita.
4.18.2011
La tele en el radio.
TV on the Radio
Nine Types of Light
2011
Debo aclarar que TV on the Radio es una de mis bandas favoritas, posiblemente es la que más me gusta. Está en mi lista de chingonerías, como los atardeceres rojizos de Hermosillo, los paseos en bici por Paseo de la Reforma, las morras que usan lentes y esos brownies Little Debbie.
El primer track de Nine Types of Light tiene trampa: unos pegajosos Uuu-uuu-uuu que garantizan que cualquier cerebro humano la asimile como algo agradable, bonito, como la sonrisa de una mujer a la que se le hacen hoyitos en los cachetes.
El tracklist avanza y es tranquilo, no hay rolas desmadrosas ni himnos. Parece que los neoyorquinos se lo tomaron con mucha tranquilidad y ya saben que no tienen que demostrarle nada a nadie.
Si nunca has escuchado a TVotR no es el mejor disco para conocerlos porque no es espectacular como el Desperate Youth, Bloodthirsty Babes o divertido como el OK Calculator.
El álbum está bueno para un sábado en la tarde después de botanear con tu dealer en una cantina, y para escucharse mientras dibujas en blocs de notas de hojas grandes y amarillas.
Nine Types of Light
2011
Debo aclarar que TV on the Radio es una de mis bandas favoritas, posiblemente es la que más me gusta. Está en mi lista de chingonerías, como los atardeceres rojizos de Hermosillo, los paseos en bici por Paseo de la Reforma, las morras que usan lentes y esos brownies Little Debbie.
El primer track de Nine Types of Light tiene trampa: unos pegajosos Uuu-uuu-uuu que garantizan que cualquier cerebro humano la asimile como algo agradable, bonito, como la sonrisa de una mujer a la que se le hacen hoyitos en los cachetes.
El tracklist avanza y es tranquilo, no hay rolas desmadrosas ni himnos. Parece que los neoyorquinos se lo tomaron con mucha tranquilidad y ya saben que no tienen que demostrarle nada a nadie.
Si nunca has escuchado a TVotR no es el mejor disco para conocerlos porque no es espectacular como el Desperate Youth, Bloodthirsty Babes o divertido como el OK Calculator.
El álbum está bueno para un sábado en la tarde después de botanear con tu dealer en una cantina, y para escucharse mientras dibujas en blocs de notas de hojas grandes y amarillas.
4.15.2011
Algunos datos aleatorios sobre Mazatlán
- La gente que pasea sus (estúpidos) perros por el malecón no levanta sus porquerías.
- El 90 % de los gringos que ves en el puerto tienen más de 60 años.
- El Centro de la ciudad es un laberinto.
- Para ser playa, no ves tantos bikinis.
- Casi no hay baches.
- Se puede tomar cerveza en la playa con libertad, pero si un policía te ve orinando la extorsión es inmediata.
- No hay buchon@s.
- La Tecate Light le ha quitado una gran cuota de mercado a la Pacífico, que lideró durante décadas.
- Dicen que hay un Starbucks, pero es un misterio su ubicación.
- Todos los días hay, cuando menos, un ejecutado.
- La mayoría de las bicicletas llevan una caja de plástico en el portabultos.
4.14.2011
El Venadito
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| El Venadito restaurado. |
Una de las noticias más relevantes en los últimos días en Mazatlán, incluso más que los ejecutados de cada día, es la reinstalación de la escultura El Venadito.
El nombre Mazatlán viene de la expresión náhuatl que significa "Tierra del Venado" y este es el animal representativo del puerto, (aunque para muchos es el "perico"). Incluso, el equipo de beisbol de la ciudad se llama Venados.
La obra original, realizada por Pedro Jiménez en 1977, fue colocada en la zona de Olas Altas, frente al malecón. Pero en 2007, unos batos de Culiacán agarraron la borrachera y según ellos la capital sinaloense era mejor que el puerto decidieron madrear uno de los símbolos mazatlecos.
En plena peda, casi en la madrugada, los vándalos culichis sintieron que la rivalidad entre las ciudades sinaloenses debería ir más allá del beisbol: lazaron al Venadito y lo arrastraron con su carro por varias calles de Mazatlán.
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| El segundo Venadito |
La Policía los capturó y cada uno tuvo que pagar una fianza y una multa por daños.
En el lugar del Venadito original se colocó una copia que aún permanece.
Cuatro años después, el Venadito original fue restaurado por el mismo artista que lo creó y fue colocado en una glorieta cerca de la Universidad Autónoma de Sinaloa, a unos metros de un parque en el que hay cuatro venados de verdad en cautiverio.
El Venadito restaurado ahora espera que regrese otro grupo de bravucones de Culiacán para ver qué pueden hacer contra él.
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| Venados en cautiverio. |
4.13.2011
Endhiran
Hay películas que tienen todo, todo. Hoy no hablo de una película gringa o europea, sino de el éxito del año pasado en la India. Endhiran "The Robot" es una cachetada que el cine asiático le pega a los creadores de ciencia ficción hollywodense.
La historia trata de un científico que construye un robot humanoide y trata de enseñarle como adaptarse a la convivencia con la sociedad. Hay mucho humor, romance (pero no esperen ver chichis, está prohíbido por las leyes de aquel país), escenas de acción equivalentes a las de The Matrix en su momento pero con mucho menos presupuesto y un guión que toca los temas fundamentales de la ciencia ficción y los robots, además de mostrarnos ciertos aspectos de la cultura religiosa y moral de la India.
Como casi todas las películas hechas en la India, esta también cuenta con una decena de cortes musicales en los que los protagonistas se convierten en estrellas del pop hindi con videclips que envidiaría Shakira. A Occidente le gusta burlarse automáticamente de los musicales indios, pero en el caso de Endhiran las rolitas aparecen de una manera surrealista al estilo de Scrubs, lo que las justifica totalmente.
Dura casi tres horas, pero no tiene ninguna dosis de aburrimiento. Y como nunca llegará al cine, la pueden encontrar en su distribuidor de torrents favorito.
La historia trata de un científico que construye un robot humanoide y trata de enseñarle como adaptarse a la convivencia con la sociedad. Hay mucho humor, romance (pero no esperen ver chichis, está prohíbido por las leyes de aquel país), escenas de acción equivalentes a las de The Matrix en su momento pero con mucho menos presupuesto y un guión que toca los temas fundamentales de la ciencia ficción y los robots, además de mostrarnos ciertos aspectos de la cultura religiosa y moral de la India.
Como casi todas las películas hechas en la India, esta también cuenta con una decena de cortes musicales en los que los protagonistas se convierten en estrellas del pop hindi con videclips que envidiaría Shakira. A Occidente le gusta burlarse automáticamente de los musicales indios, pero en el caso de Endhiran las rolitas aparecen de una manera surrealista al estilo de Scrubs, lo que las justifica totalmente.
Dura casi tres horas, pero no tiene ninguna dosis de aburrimiento. Y como nunca llegará al cine, la pueden encontrar en su distribuidor de torrents favorito.
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