12.12.2011

Top 10 razones por las que nos gustan las listas.


*Tomado de una Wired.


  • Las listas condensan información compleja en un producto simple.
  • Acomodar cosas disparatadas en una lista hace que la nostalgia se vea como entretenimiento.
  • Son ridículamente fáciles de hacer.
  • Construye una identidad a partir de muchos artefactos culturales.
  • Impresionan a la gente en las fiestas.
  • Es una manera de editorializar sin decir nada sobre ti.
  • Son pequeños mensajes codificados con un significado claro para una audiencia específica y nulo para otra.
  • Son predictivas.
  • Sumarizan el pasado.
  • Son matemáticamente elegantes.

Sencillez.

Me gustaría que escribir fuera más sencillo (para mí).

11.16.2011

Martes.

Busqué temas para escribir.
Me regalaron besos y mazapanes.
Me faltó (mucho) café.

11.15.2011

Lunes.

La ciudad mojada.
Un cajero automático intentó asaltarme.
Vi a la señora que vende chiltepineros.
Gente con los ojos vendados olía cosas en el mercado.
Disfruté un triunfo ajeno.
Pedaleé hacia el atardecer.

11.12.2011

La vida sigue.


Lunes
Compré un libro.
Comí un hot-dog de la Uni, después de dos años.
Me di cuenta de que no sé que es un cheesecake.
Estrené una libreta.
Hice mi primera página en Google+.
No me rasuré.

Martes
Fui al mercado por un café.
Leí más de lo que acostumbro (más de una hora).
Tomé una siesta larguísima.
Se me ocurrió el nombre de un capítulo de mis memorias.
Descubrí una salsa buenísima en una tiendita.

Miércoles
No me rasuré.
Tuve un dolor de espalda todo el día.
Tartamudeé un chingo en mi participación en la radio.
Unos pájaros me dijeron que les tomara video.
Le hice una breve entrevista al chelista y escritor Carlos Prieto.
Encontré a unos tíos comiendo garnachas.
Vi al gato en otra calle; hizo como que no me conocía.

Jueves
Me cayó jabón en el ojo.
Uno de mis bóxers voló al bóiler y se incendió.
El gato trató de convencerme de no ir a trabajar.
Eché café en una lata de jugo de piña e inventé un nuevo sabor.
Entrevisté a José Gordon.
Bebí café como si no hubiera mañana.
Unas caguamas con los compas.

Viernes
Tuve un riña con deidades africanas..
Escapé de la oficina para ir a desayunar caguamanta.
Luché contra un dolor muscular.
Hice chistes sobre la muerte de un vividor.
Pagué una deuda.
Viajé en camión urbano.
Un travesti de dos metros me invitó a su casa.
Me enteré de que privatizaron animales en el zoológico.
Besé a una morra en una esquina semioscura.
Comí un taco de ojo.

Sábado
Cuando desperté era un cacto.
Escribí mentiras políticas.
Comencé a leer un libro robado.
El gato me presumió sus cicatrices.
Escuché pasar a los pericos.
Hice chistes contra el mal servicio ante los comensales.
Recordé que el box es una farsa.


Domingo
Mi teléfono se escondió toda la mañana junto a la ventana.
El gato me hizo piojito.
Me saludaron tres pericos.
Encontré medio cadáver de ratón.
Micheladas espectacularmente deliciosas.

9.26.2011

Apuntes del pasado.


El final que nunca llega.
Una historia sin principio que difícilmente tendrá un final.
Transcurre pero carece de nudos dramáticos, objetivo o anécdotas de los personajes.
Tal vez, ni siquiera es una historia. Nadie la cuenta.
No hay quien la lea o escuche.
No tiene coherencia.
Es de esos relatos menos emocionantes que un documento fiscal.
Un cuento mal escrito.
Una novela barata sin autor.
Tiene menos sentido que este texto.
Es menos intensa que una papa sin sal.
No tiene pirotecnia. Nunca la tendrá.
Es la historia que sólo espera un final que no llega.
Y cuando llegue, apenas habrá argumento para escribir el primer párrafo.
Resumida en una hoja, pocas palabras.
Inicia con el final y termina con el fin.

Diciembre veintiocho, dos mil tres.

8.05.2011

Todo.

Entonces, me di cuenta de que la única manera de acabar con el bloqueo era escribir todo.